Qué son

No eligieron existir, son el resultado directo de un mundo enfermo que no sabe soltar lo que ya no le pertenece. Un muerto viviente no es simplemente un cadáver que camina: es un cuerpo o una presencia atrapada entre la muerte y la Podredumbre, sin voluntad propia, sin memoria útil y sin propósito más allá de lo que la corrupción le impone.

Son la amenaza más común fuera de Levandor y la razón principal de que los muros existan. Durante los asedios llegan en masa, empujados por algo que nadie ha podido identificar del todo. La Iglesia de la Última Llama es la institución más activa en su combate: el fuego y el Veldrum son los métodos más efectivos conocidos para detenerlos.

Espíritus

Lo que queda cuando ni siquiera el cuerpo sobrevivió. Presencias que no terminaron de irse, atadas a un lugar, un objeto o una emoción que no pudieron soltar.

  • No todos son hostiles, pero ninguno es predecible.
  • La plata y los sellos de la Iglesia son los métodos más efectivos para contenerlos o dispersarlos.

Enraizado

Un muerto viviente que surge de la fusión entre restos eldorianos y la madera podrida del bosque. Raíces, ramas y cráneos forman su cuerpo en una masa que se mueve con una lentitud engañosa. Habita casi exclusivamente en el Bosque Enmarañado.

  • Se camufla entre los árboles con facilidad; es casi imposible distinguirlo de la vegetación hasta que se mueve.
  • El fuego es el método más efectivo para destruirlo, aunque prenderlo en un bosque tiene sus propios riesgos.

Moradores

Antes de que las Tierras Podridas fueran lo que son hoy, existían portadores de linternas dispersos por todo el territorio cuya luz mantenía la corrupción a raya. Cuando la Podredumbre finalmente ganó, las linternas fueron corrompidas primero y sus portadores después. Lo que quedó son los Moradores: figuras espectrales con armadura y espada que vagan por ruinas, sirvientes directos de la Podredumbre sin saberlo o sin importarles.

  • Su linterna ya no aleja la corrupción sino que la concentra; las zonas donde un Morador vaga regularmente se pudren más rápido que el resto.
  • A diferencia de los espíritus comunes, no basta con plata o sellos para contenerlos: tienen presencia física parcial y pueden hacer daño real.

Hijo de la Podredumbre

La manifestación más pura y peligrosa de la corrupción. No son muertos reanimados ni criaturas deformadas: son la Podredumbre misma tomando forma. Extremadamente raros, surgen de rituales de corrupción extrema o de individuos que abrazaron la Podredumbre hasta el punto de no retorno y se convirtieron en algo más que eldorianos.

  • Son enormes, encadenados a su propia corrupción, y emanan una energía que acelera la Podredumbre en todo lo que los rodea.
  • No pueden ser contenidos con métodos convencionales. La plata los daña pero no los detiene. El fuego sagrado de la Iglesia es lo más efectivo conocido hasta ahora.