Quién es
Ygvara es una deidad neutral y salvaje, ligada al equilibrio natural entre la vida y la muerte. Su culto llegó a las Tierras Podridas con los pueblos de Kragh y no se sostiene en plegarias ni dogmas, sino en el respeto por los ciclos: nacer, morir, volver a la tierra. No protege ni castiga. Restaura el orden cuando algo lo rompió.
Cuándo aparece
Ygvara no se presenta por la muerte en sí. Aparece cuando el equilibrio natural fue violentado: guerras innecesarias, corrupción de la tierra, la prolongación artificial de una vida que ya debería haber terminado, la negación de un final que tendría que aceptarse. No es una deidad de la muerte, es una deidad del equilibrio, y la muerte es apenas una de las formas en que ese equilibrio se expresa.
Quienes aseguran haberla visto describen encuentros físicos, casi siempre en momentos críticos, cerca de la muerte o de una gran alteración del entorno. Su presencia no anuncia un final inevitable. Anuncia una advertencia: algo fue demasiado lejos y necesita corregirse.
Cómo se la practica
No tiene templos, ni clero, ni jerarquía comparable a la de la Última Llama. Su culto vive en el respeto cotidiano por los ciclos naturales más que en el ritual formal, algo que se practica en cómo se vive y se muere, no en cómo se reza. Eso la vuelve una fe difícil de vigilar o de combatir, porque no hay una institución a la cual señalar.
Relación con la Iglesia
La Iglesia de la Última Llama la tolera. No compite directamente con su doctrina, no busca conversos activamente ni desafía la autoridad del Señor de la Luz, así que no representa la misma amenaza que un culto activo o una herejía declarada. Es una convivencia incómoda pero estable, sostenida en el hecho de que la Caminante, a diferencia de la Carne Marchita, no quiere que nada caiga. Solo quiere que lo que se rompió, se corrija.