Qué es

La Esencia invocada a través de la vida misma. No requiere fórmulas ni fe, sino una conexión con lo que todavía existe y crece en un mundo que se pudre. Es la más salvaje de las tres: no se estudia en tomos ni se aprende en templos, se aprende estando afuera, observando, fallando y sobreviviendo. Su dominio abarca las plantas, los animales, las rocas, el clima y los ciclos naturales del mundo.

Quienes la practican no invocan la Esencia desde adentro, sino que la canalizan desde lo que los rodea. Algunos animales la llevan imbuida de forma natural, sin saberlo, como una parte más de su biología corrompida o intacta. Es la más difícil de practicar en Levandor, donde la naturaleza está deteriorada y los ciclos rotos. Fuera de la ciudad, en las Tierras Podridas, es donde realmente puede desplegarse.

Cómo se practica

  • Los fronterizos son sus principales practicantes, junto a algunos elfos que mantienen una conexión con su mundo de origen.
  • No produce objetos mágicos ni pergaminos con facilidad. Su poder es inmediato y contextual, depende del entorno donde se invoca.
  • La Iglesia la mira con desconfianza pero no la persigue abiertamente, siempre que no se acerque a la herejía.