En su estado puro nadie la ve ni la toca. Se la llama la Esencia, una fuerza que impregna las Tierras Podridas y que existe en el aire, en la sangre, en las plantas y en el fuego. Cuando un ser vivo la invoca y la canaliza a través de un medio, la Esencia se transforma: ese producto transformado es lo que se llama magia. El canal desde donde se invoca determina todo, y su expresión cambia según quién la toca y desde dónde. Lo que no cambia es el costo: la Podredumbre se alimenta de la Esencia, y cada vez que alguien la invoca, la corrupción responde.