Quiénes son

Los Drakar provienen de Kragh, donde durante generaciones habitaron las costas azotadas por tormentas, las montañas salvajes y las fronteras más peligrosas de la selva. Organizados en clanes guerreros, construyeron su cultura entera alrededor de la caza, la guerra y la superación personal. Sus grandes cuernos son motivo de orgullo y suelen decorarse con grabados y metales que narran las hazañas de quien los lleva. En las Tierras Podridas son reconocidos como algunos de los mejores combatientes que existen, siempre dispuestos a enfrentar desafíos que otras razas considerarían una muerte segura.

La mayoría de los Drakar que cruzan el portal son exiliados de sus propios clanes, aunque algunos lo hacen buscando una muerte que consideren digna de contar. Su forma de vincularse refleja la misma lógica: entre los Drakar la unión de pareja no se declara, se elige, y esa elección no se hace en palabras sino en hechos. Un Drakar observa a otro en combate y decide, ahí, si merece ese lugar a su lado. Las cicatrices, para ellos, no son algo que ocultar. Son la prueba de una vida que valió la pena vivir.

Cómo pelean

Un Drakar pelea de frente, siempre. No espera que el enemigo venga a buscarlo, lo busca él, cargando en línea recta y golpeando con dos ventajas antes de que el otro termine de reaccionar. Rompe formaciones enteras atravesando casilleros ocupados por enemigos, marca a una presa y no la suelta hasta que cae, y cada golpe que recibe se convierte en una deuda que cobra en el siguiente ataque. Cuando la vida llega a cero, muchos simplemente se niegan a quedarse ahí: encuentran fuerzas de algún lado para seguir en pie un turno más.

Pelean igual de bien con espada y escudo que con dos armas a la vez o con un arma pesada que otras razas ni siquiera podrían levantar. Fuera del combate directo son cazadores natos: rastrean, se mueven sin hacer ruido y saben sobrevivir en cualquier yermo, tratando sus propias heridas en el campo porque esperar a que otro los cure nunca fue parte de su cultura.

Jugá un Drakar si querés...

  • Pelear siempre de frente, cargando primero y preguntando después.
  • Ser el último en caer, literal y culturalmente.
  • Interpretar a alguien que mide el valor de otros por lo que hacen en combate, no por lo que dicen.
  • Cargar cicatrices como orgullo, no como algo que esconder.
  • Sobrevivir solo en cualquier entorno, sin depender de nadie más para curarte o rastrear.

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