Quiénes son

Los Sarash provienen de Sahraem, donde sobrevivieron durante generaciones en las regiones más áridas y hostiles del mundo. Su enorme tamaño, cuerpo robusto y escamas gruesas les permitieron resistir largas temporadas de sequía y calor extremo sin depender de la velocidad ni de la astucia, sino de algo más simple y más difícil de quebrar: resistencia pura. Son pacientes, difíciles de agotar y capaces de aguantar condiciones que matarían a la mayoría de las criaturas.

En las Tierras Podridas se convirtieron en trabajadores incansables, guardianes formidables y comerciantes que nadie logra estafar dos veces. Su memoria es prácticamente perfecta: un Sarash no olvida un nombre, una cara ni un trato, y para un pueblo así olvidar un pacto no es un descuido, es una deshonra. Por eso, cuando un Sarash se casa, el vínculo se sella con un pacto verbal solemne que ambos deben poder repetir palabra por palabra hasta el fin de sus días. Nada de eso se escribe. No hace falta.

Cómo pelean

Un Sarash no necesita atacar rápido cuando puede atacar bien. Sus escamas absorben golpes que dejarían tendida a cualquier otra raza, y muchos prefieren cargar un ataque durante un turno entero para soltarlo con una fuerza desproporcionada, o directamente usar el propio cuerpo como proyectil, embistiendo y arrastrando todo lo que encuentra en el camino. Cuando cierran los brazos alrededor de algo, no sueltan: la presa de un Sarash inmoviliza por peso, paciencia y la certeza incómoda de que el otro se va a cansar antes.

Algunos Sarash, sobre todo los más expuestos a la Podredumbre, empiezan a mutar directamente en armas. Un golpe al suelo que libera una onda de impacto, piernas corrompidas que rompen el terreno al caer, un segundo corazón que late bajo la corrupción y otorga vida temporal en el momento justo. Cada una de esas mutaciones acerca un poco más a la persona a lo que la Podredumbre quiere que sea, y eso lo saben mejor que nadie: pelean con el cuerpo que tienen, corrompido o no.

Jugá un Sarash si querés...

  • Pelear con resistencia y peso, aguantando lo que otros no soportarían.
  • Cargar golpes lentos pero devastadores en vez de atacar rápido y seguido.
  • Interpretar a alguien con memoria perfecta, que no olvida un trato ni una traición.
  • Sobrevivir en cualquier entorno, sin agua, sin comida y sin quejarte.
  • Coquetear con la mutación, dejando que la Podredumbre se convierta en arma.

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