Quiénes son
Los Scarab provienen de las profundidades de Sahraem, donde construyeron inmensas redes de túneles para escapar del calor abrasador de la superficie. Desde tiempos antiguos trabajaron junto a los Istar en una relación que definió a ambos pueblos: los Istar leían la piedra, los Scarab la abrían. Con aspecto similar al de grandes escarabajos humanoides, tienen múltiples ojos adaptados a la oscuridad y una capacidad de coordinación que ninguna otra raza logra igualar.
Mientras otras especies destacan por el talento individual, los Scarab sobresalen por el trabajo colectivo: son capaces de excavar, ampliar y mantener estructuras subterráneas complejas durante generaciones, funcionando casi como una sola voluntad repartida en muchos cuerpos. Cuando Sahraem empezó a morir, siguieron a los Istar a través del Portal, porque sin tierra que abrir los Scarab no son nada, y sin Scarab que excaven, los Istar no llegan a ningún lado. En las Tierras Podridas son indispensables para la explotación del Abismo, el pozo minero de Levandor: abren galerías, mantienen rutas y sostienen buena parte de la ciudad desde abajo, donde nadie más podría trabajar con la misma eficiencia.
Cómo pelean
Los Scarab no construyeron su cultura alrededor del combate individual, y eso se nota en cómo pelean. Su fuerza está en el peso y en el arma pesada que otras razas ni siquiera podrían levantar, usada con la misma paciencia metódica que aplican a excavar un túnel. No hay floritura ni técnica exótica en un Scarab: hay resistencia, coordinación con quien tenga al lado y la costumbre de no rendirse mientras el grupo siga en pie.
Donde de verdad brillan es fuera del combate directo: son artesanos natos, expertos en trabajar Cenistra, Madera Negra o cuero de criatura, capaces de reparar y reforzar cualquier cosa hasta que aguante el doble de lo esperado. Su tiempo en los túneles y en los barrios más duros de Levandor los volvió tan hábiles moviéndose en las sombras como levantando un muro.
Jugá un Scarab si querés...
- Pelear con fuerza bruta y arma pesada antes que con técnica individual.
- Ser parte de algo colectivo, coordinado con tu grupo de una forma que otras razas no logran.
- Construir, reparar y sostener: un personaje más artesano que guerrero.
- Moverte bajo tierra y en los túneles con una naturalidad que nadie más tiene.
- Interpretar a alguien cuya lealtad va primero al grupo, después a sí mismo.